Un día de Mayo estas entusiasmada por ver a un amigo que llevabas un año entero sin saber de él, tu mejor amigo. Consigues contactar con él y le invitas a pasar la tarde contigo.
Con mucha alegría os dais un abrazo que nunca antes hubieras imaginado que iba a ser tan emotivo, charláis del tiempo que hace que no os veíais, jugáis un rato y le enseñar el lugar donde vives.
Por la noche, ya tarde, le dices que no es hora de ir tan tarde en la moto, que se quede a dormir y que por la mañana se vaya a su casa.
Hacéis la cena juntos, veis una película... pero a mitad de esa película de acción decide cogerte la mano y tú como una amiga más le das un apretón del susto y te ríes.
Al llegar la noche él no puede dormir en otro sitio que no sea el sofá, ya que, en tu casa no hay más camas que la tuya, la de tu hermano y tu madre. Como tenéis confianza le propones dormir juntos, te sonríe y te da las gracias.
Dispuestos a dormir te giras a un lado y él te abraza pero tú no sabes como reaccionar; cansado de que no respondas te da la vuelta bruscamente y sientes un apasionado beso en los labios y sabiendo en ese momento que no dejasteis de sentir lo mismo, ese chico te dará tu primer beso.

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