La felicidad se puede encontrar en pequeños caprichos.
Decidió irse sola y perderse en su mundo, ver Sevilla con otros ojos, sentirse libre, husmear por las calles antiguas. Con los cascos puestos escuchando buena música y su abrigo salió de casa sin móvil para que nadie le encontrase.
Salió de Triana, caminando cerca del río Guadalquivir, se recorrió el centro por el barrio judío, parándose en cada rincón de aquellas hermosas calles, no contenta con ello siguió hasta la Alameda, un lugar tan distinto y tan agradable que se paró en medio de ella y miró a su alrededor y nadie miraba mal a nadie, las personas eran muy distintas unas de otras pero no importaba.
Mira el mundo con otros ojos, mirándolo siempre igual no abrirás tu mente a otros lugares y experiencias.

ooo!! gracias que adorable ^^ ahora mismo voy a ver tu blog y si qque me has sacado una sonrisa :)
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